El Día del Judas en Robledo de Chavela
El Día del Judas (1) se celebra en Robledo de Chavela
(Madrid) y lo organizan los juderos, o quintos de la localidad. Los quintos se encargarán de apedrear un muñeco, clavado en lo alto de un largo tronco y que
ha sido preparado por ellos durante los dos meses previos:
El Judas es un muñeco que los quintos hacen y disfrazan del personaje que haya sido más popular durante el
año; se ata a un pino de gran altura (motivo de competición entre las quintas
de años sucesivos) y se acompaña de cántaros que se cuelgan en cruz en lo alto
del tronco; antiguamente en ellos se introducían animales que caían al vacío al
ser apedreados a la voz de:
¿Quién te mató?
¡Aquél!
¡A pedradas con él!
¿En la actualidad se ha conseguido cambiar esa costumbre cambiándolos por caramelos y confeti, momento en el que se produce el encuentro
de Jesucristo resucitado con la Virgen María. A mediodía, los quintos se reúnen
a comer los tradicionales corderos o cabritos.
(V. Página de Ocio y Turismo de Robledo de Chavela y la
página dedicada al tema de la revista digital La Almenara).
En el largo tronco donde se cuelga al Judas se ponen carteles satíricos que hacen referencia a la situación política y social del momento.
Esta fiesta se celebra ante las imágenes de la Virgen y de Cristo resucitado, y
el apedreamiento comienza en el momento en que esas dos tallas se juntan en la
Plaza. La imagen de la Virgen ha sido previamente "desvelada" antes
de acercarla a la de Jesús (2). La fiesta enlaza igualmente con los antiguos
ritos de iniciación de la adolescencia (aunque pospuesta a la edad en que los
jóvenes ya son "quintos"), como la fiesta de la Hoguera de los
Quintos, también organizada por los jóvenes en Robledo de Chavela. Esta antigua
tradición se cree que comenzó con los inicios de la Villa (3).
Confección del muñeco
Se utilizan diversos materiales para su confección: tela,
escayola, paja, madera, cántaros de barro, pintura de colores y un pino. Cada
año los quintos luchan por poner un pino más alto y han llegado a sobrepasar
los 18 metros de altura. Las maromas permanecen en remojo desde el día anterior
y son un elemento imprescindible para enderezar a mano el tronco. Los
familiares y vecinos del pueblo ayudan a los jóvenes al alzamiento de dicho
tronco.
La colocación del
muñeco
La ceremonia empieza la noche de Sábado Santo,
celebrando la
Misa Pascual. Los quintos y sus familias asisten a la misa, y, al salir de la
misma, comienza, ese sábado por la noche, la colocación del muñeco, al lado del
Ayuntamiento, en la plaza del pueblo. El año 2004 fue la primera vez en toda la
historia de la fiesta en que su celebración tuvo lugar fuera del lugar de
costumbre, debido a las obras del aparcamiento subterráneo que se estaban
realizando en ese momento bajo la plaza.
Los padres de los quintos, ayudan a colocar, en un extremo
del pino, el muñeco y la base para las vasijas. Según la tradición, esta base
debe ser muy consistente, puesto que, en el interior, las vasijas guardarán
muchas sorpresas: caramelos, vino, queso, agua y confetis.
Una vez colocado todo, comienza la parte más delicada: se enganchan fuertemente por la parte superior del pino unas cinco maromas, de las
que tiran todos: hombres, mujeres, visitantes que acuden a ver la fiesta. Al mando de una única voz que grita
"arriba" el palo se va elevando poco a poco, pues, si se hace
bruscamente, se puede ir hacia una lado y provocar un accidente entre el
público que acude a verlo, además acabar con el trabajo que han realizado los
quintos durante los meses previos. Si se rompe tienen que improvisar otro
rápidamente, pues la fiesta ha de celebrarse. Una vez que se ha subido y
colocado bien y de una forma segura, el muñeco queda suspendido en el aire.
La Ronda
Cuando todo está listo, los quintos invitan a todos los que
han colaborado a pan, vino y embutido. Tras reponer fuerzas, empiezan a rondar
a sus madres y novias. Parten desde la plaza, con las guitarras, para cantar
las primeras jotas de seguidillas robledanas al alcalde y al cura. Después se
irán acercando a distintas ventanas o balcones, para rondar a sus madres o a
sus novias
La ronda dura hasta las 9 de la mañana. Desde esa hora, y
hasta las once y media, descansan e invitan a un trozo de torta de anís a todos
los transeúntes que pasen por la plaza, como gesto de hospitalidad y amistad. Estos,
a cambio, tendrán que darles un donativo para la comida y la cena (4). A las
once y media los quintos se sitúan junto a tres montones de piedras de río
puestas delante del Judas.
El apedreamiento
De la iglesia salen dos procesiones, una de mujeres y otra de hombres. La de mujeres la encabeza la imagen de la Virgen de los Dolores,
cubierta con un paño negro. La de hombres, la imagen del Sagrado Corazón de
Jesús (simbolizando a Cristo ya resucitado), al descubierto. En la plaza, se
realiza silenciosamente el encuentro de las dos imágenes.
Uno de los quintos preguntar a la imagen del Cristo:
"¿Quién te mato?" Otro, que representa la voz del mismo Jesús
responde: "¡Aquél!", señalando al muñeco, y todos los jóvenes, a una,
dicen: "pues a pedradas con él..." Tras esa señal, empieza a sonar el
Himno Nacional y, los quintos comienzan a tirar piedras al muñeco para romper
las vasijas y enseñar al público lo que éstas contienen. Una vez rotas todas
las vasijas (lo que puede llevar un gran rato), todos, en procesión acuden a
Misa de Resurrección.
Origen y simbología de
la fiesta
Carmen Iglesias (5) nos describe de esta forma la
simbología
de esta tradición:
En el Judas encontramos superpuestos, y posteriormente
adoptados y transformados por la Iglesia Católica el rito de el Mayo en
definitiva la colocación en el centro del pueblo, de un palo lo más alto
posible que, como y con fertilidad para las mujeres, no en vano coincide esta
celebración con el fin del invierno y el albor de la primavera, época del
renacer de la vida y de la fertilidad.
Pero además unido a esto, encontramos el acto de apedrear a
un muñeco, antiguamente podía ser un animal o incluso personas, como símbolo de
alejamiento de los malos espíritus, en definitiva como rito exhorcista para
expulsar el mal de la comunidad.
Por último, fiesta de rito de iniciación. Los jóvenes se
incorporan al mundo de los adultos tras pasar determinadas pruebas y demostrar
habilidades, tanto fuerza como destreza. Tras ello, y en medio del reconocimiento
público quieren ser admitidos a ese mundo antes citado. En todo ello tendría
origen remoto la fiesta que estudiamos y que sin duda obedece a motivaciones
bien distintas, consecuencia tanto del paso de los siglos, como de la
transformación de la realidad social y cultural de nuestros pueblos.
Carmen Iglesias
(La Seño)
Notas
(1) Vid. A. Zafra y G. Boneque, «La quema de Judas remata la
semana de procesiones», El País, 31 de marzo de 1997.
Vid. también: Arantxa G. De Sola, «Pasiones vivientes para empezar,
jamones para terminar», El País, 26 de marzo de 1997.
Vid. también: Vicente G. Olaya, «Cristo y Mad Max», El País,
9 de abril de 1995.
(2) El rito de "desvelamiento" de la imagen de la
Virgen, es decir, de quitarle el paño con el que previamente ha sido tapada, es
frecuente en otras muchas celebraciones de España, en particular en las
referidas a la Semana Santa
(3) V. Carmen Iglesias, «El Judas de Robledo de Chavela», La
Almenara.
(4) La torta de anís antiguamente se cocía en casa y se
empapaba de orujo, también casero.
(5) V. Carmen Iglesias Op. Cit.